sábado, 31 de octubre de 2009

Los pollos no vuelan


Es muy común escuchar decir "que rápido se pasa el tiempo", pues si que rápido pasa el tiempo no. Hace uno días pensaba en mi promo, del cole por supuesto, y me di cuenta que las extraño bastante. En eso pensamientos de nostalgia recordaba momentos que nunca, espero, voy a olvidar. Entre ese abanico de recuerdos sobre salió uno; una situación que pase pero de la que ellas fueron testigo. Cundo me caí en el retiro.

Probablemente este tema lo he hablado por mucho tiempo, pero me es difícil creer que ha pasado un año ya de tan trágico recuerdo. Digo trágico por qué no fue muy feliz, no solo para mí sino para algunas otras personas más. Es probable también que muchos hayan escuchado lo que paso; lo oyeron de otras personas y especularon sobre quien tuvo realmente la culpa si fue solo un accidente o un intento de homicidio. Ahora que a pasado ya un año contare todo.

La promoción Lujenodi estaba de retiro, para muchas el último retiro de sus vidas. En uno de los días del retiro, el 29 de octubre (día del cumpleaños de mi mami) después de una extenuante charla, los catequistas o los que hacían la reflexión decidieron que teníamos que hacer la dinámica del ciego también llamada prueba de confianza. Para aquellos que no sepan, la prueba consiste en unirse en parejas, uno de ellos se venda los ojos mientras que el otro lo va a guiar mientras hacen un recorrido. En este caso, el recorrido era bajar desde el tercer piso al patio de la casa de retiro.

Yo sin pensarlo más de una vez le dije a Cynthia. Esta decisión sería realmente importante, ya que por esta decisión se generaron mil especulaciones. Como ni mi mejor amiga ni yo teníamos chalinas cogí una bufanda y bueno decidí que sería yo quien me vendaría los ojos. Esta, también, fue una decisión que no haberse tomado quizás no estaría replantándoles lo sucedido. Bueno luego de tomar esta decisión procedimos a realizar la dinámica, me vendé los ojos y todo comenzó.

Bebo decir que me moría de miedo, de emoción, estaba muy muy inquieta. Victima de ello, y pido disculpas, fueron todas aquellas a las que, pise le di un golpe y toque. (Maggi si lees esto lo siento). Quiero explicar que la oscuridad que se siente en esos momentos es total, al menos en mi caos lo fue, solo guiarme por las palabras que decía Cynthia no eran suficientes para mi necesitaba estar segura. Aclaro que no es que desconfiara pero, todas aquellas que se vendaron los ojos comprenderán, pero la sensación de ser siega no es nada bonita.

Siguiendo con el relato debo decir que me demore bastante en bajar cada escalón y cada piso; sin embargo lo hice, baje los tres pisos sin imaginar lo que vendría después. Para llegar al patio, la meta final, teníamos que cruzar un corredizo que daba a la mano derecha el patio a una altura de aproximadamente dos metros si se sigue por el llegando casi al final se dobla a la derecha y está el camino que dirige al patio, este corto camino tiene a su lado derecho un pequeñito muro de no más de medio metro de alto no obstante, el muro al piso del patio esta a un metro cincuenta creo. Narro esto porque es importante que entienda como era el lugar para entender lo que paso.

Yo estaba por el corredor pegada a la baranda que da al patio, recorrí esto de forma relativamente lenta llegue a el camino que conduce al patio pero nunca llegue a bajar al patio no de la manera adecuada. Cuando estoy en el último trecho Cynthia me informa que debo subir a este murito. Ella al percatarse de mi inquietud me explica que primero debo palpar el murito para ver su dimensión.

Cosa que creo no hice bien ya que yo, en mi total oscuridad creí que al final del murito había una pared que me sostendría; fue el primer error que cometí y que causaría todo lo demás. Cuando le dije a Cynthia que ya había reconocido el murito hizo parar a la persona que estaba caminando por el (Anita Paula y Wendy Negrón) que paran para que yo pudiera subir. Acto seguido mi mejor amiga me dijo que pusiera una pierna, lo que sucedió después es confuso para mí.

Cuando puse un pie sin esperar indicación alguna intente subir sola me impulse con tanta fuerza que termine literalmente lanzándome hacia el patio como quien se tira de clavado a una piscina, solo que mi piscina era un piso de cemento y mi agua era el aire.

Mientras caía pude vivir lo que se ve en algunas películas sentí que mi caída fue las más lenta, como si todo pasara en cámara lenta. Pude pensar en mil cosas, una de ellas era porqué nadie me coge, porqué todo se siente lento, donde esta Cynthia, hacia dónde estoy cayendo y por ultimo porqué no paro de caer. Cuando termine de pensar lo ultimo como por arte de magia sentí el primer golpe, en mi cabeza; sentí que rebote, suena chistoso pero fue lo experimente luego volví a sentir un golpe pero ya en toda la parte de la espalda, nuca, etc.

No sé qué paso solo sé que yo no veía y no oía nada, luego como si fuera una ráfaga el sonido vino como una explosión a mis oídos; bulla, conversaciones, risas, pasos y creo hasta gritos. Luego escuché una voz muy familiar que me grito “PIO LEVANTATE”, debo decir que lo intente pero no pude era como si no tuviera control de mi cuerpo, no podía levantarme, ni siquiera decir “no puedo levantarme”.

No tengo idea de que paso después, solo recuerdo haber estado ya sin los ojos tapados y con muchas personas a mí alrededor, alguien me cogía de la mano izquierda y lloraba sin consuelo, alguien que me movía la pierna y por ahí escuche un “Pio no te mueras” que me sorprendió. El encargado del retiro llego y me dijo levántate, como si él fuera Jesús y yo Lázaro y milagrosamente me pondría de pie. Sin embargo, me intento levantar me puse de pie pero instantáneamente me vino un mareo incontrolable y termine de nuevo en el piso. Escuche que él renegaba de una sabana que supuestamente me habían tirado, yo intentaba decir que no, pero en ese preciso instante una amiga muy voluntariosa (Kimy siempre dispuesta a ayudar) me toco la cabeza y gritó “TIENE UN HEMATOMA” claro que al tocarlo me hizo ver a mil pio’s alrededor de mi cabeza lo que me hizo me llorar de dolor.

Cuando finalmente me levante escuchaba ese llanto totalmente incontrolable, tenía a mi otra mejor amiga (Dabri) abrazándome mientras le decía que dolía, dolía mucho y ella decía ya ya ya va a pasar. Escuché, también que mandaban a todas al auditorio de la casa de retiro y mil murmuros junto con pasos de todas direcciones. Al final me sentaron en una grada a mí y a Cynthia, me di cuenta que el llanto era de ella que la profesora a cargo (Miss Gladis) estaba desperada por que me trajeran hielo y hablaba con nosotras dos. Yo siempre tan inusual hacia chiste no tengo idea porqué ni para solo salían los chistes. Finalmente llegó el hielo y la interrogante de que hacer. La primera idea fue llamar a mi madre, claro está que me opuse rotundamente no arruinaría el cumple de mama por nada el mundo, es obvio que mi idea no fue aceptada. La segunda idea fue llevarme al hospital más cercano y así se hizo.

Ya en hospital yo no dejaba de temblar, no para de pensar en que harían en el retiro, pensaba en si lo había arruinado todo. Cuando por fin me atendieron dijeron que mi signos estaban bien el único problema era el Hematoma y la contusión. Mama llego como siempre bien arreglada y dijo ¿ahora Chuki que hiciste?... mi hermano también con sus bromas tontas mientras yo lloraba de dolor.

Al rato la profeso más… extraña (Vilma) me dice que Sor Berna (Sor Berta) me llamaba y que decía que no podía regresar al retiro que me fuera a mi casa y que mis padres recogerían mis pertenencias. Eso me mato porque no quería dejar mi último retiro, así que pedí llore rogué porque me dejaran regresar, lo único a lo accedió fue a dejarme regresar al día siguiente. Convencí a todos los que estaban en emergencia conmigo de que yo ya estaba bien y que solo teníamos que ir a casa y esperar a mañana.

Al día siguiente yo estaba lista para ir a lo que fue y sigue siendo mi último retiro.
Aveces ma pregunto Diosito ¿pusite tu mano para que no caer tan duro?