De pronto se oye por los parlantes la llamada, aquella llamada que siempre hacia que mi corazón se para por breve segundos, la que marcaba el inicio de todo un viaje.
Yo usualmente puntal, casi siempre obligada por los nervios que me embargan, esperaba se abriera la reja para iniciar la travesía. Con cada paso me acercaba más al momento final; mientras más me acercaba el corazón se me aceleraba era tan fuerte los latidos que sentía que era capaz de escucharlos y que pronto todas voltearían a verme al oír el ruido, mis piernas temblaban, tiritaban en todas duraciones.
Cuando llegábamos por fin, solo me dejaba caer al suelo y repasaba cada entrenamiento, cada noche y cada tarde que pase en ese mismo lugar, repasaba una y mil veces las tácticas memorizadas, etonces la voz de la juez llamando irrumpía los recuerdos. Pronto me ponía de pie y me dirigía la zona de lanzamiento. Al llegar contaba mis pasos, mi estomago se estrujaba y mi espiración era pausada. Había llegado el momento.
Al tomar mi poción inicial se podían oír los comentarios de las demás; siempre están las pesimistas, ella lanza mejor que yo las oí decir; otras por su lado hablaban de mi ropa, que feo ese color el de mi cole esta mejor; también se oía comentarios como ella no lanza siempre se va. Al comenzar con mi trote lista para el lanzamiento todos los comentarios desaparecieron y como por arte de magia se escuchaba los gritos de aliento de la gente de la tribuna, la jabalina había salido ya de entre mis dedos y cruzaba el campo.
Mientras la jabalina surcaba el campo, el tiempo parecía detenerse y una vez más comencé a recordar cada vez que intentaba clavar la jabalina, en la gran piscina de piedras donde entrenaba, de como dolía estar rodeada de ellas y lo difícil que era para mi. Pronto toco el suelo y se clavó, la magia, el sufrimiento y el esfuerzo iban a dar resultados.
La medición fue de 14.27, una vez más no pase tendría que coger mis cosas, salir y enfrentar las caras de desilusión de los que me esperaban, era mala y ya todos lo sabían.
Yo usualmente puntal, casi siempre obligada por los nervios que me embargan, esperaba se abriera la reja para iniciar la travesía. Con cada paso me acercaba más al momento final; mientras más me acercaba el corazón se me aceleraba era tan fuerte los latidos que sentía que era capaz de escucharlos y que pronto todas voltearían a verme al oír el ruido, mis piernas temblaban, tiritaban en todas duraciones.
Cuando llegábamos por fin, solo me dejaba caer al suelo y repasaba cada entrenamiento, cada noche y cada tarde que pase en ese mismo lugar, repasaba una y mil veces las tácticas memorizadas, etonces la voz de la juez llamando irrumpía los recuerdos. Pronto me ponía de pie y me dirigía la zona de lanzamiento. Al llegar contaba mis pasos, mi estomago se estrujaba y mi espiración era pausada. Había llegado el momento.
Al tomar mi poción inicial se podían oír los comentarios de las demás; siempre están las pesimistas, ella lanza mejor que yo las oí decir; otras por su lado hablaban de mi ropa, que feo ese color el de mi cole esta mejor; también se oía comentarios como ella no lanza siempre se va. Al comenzar con mi trote lista para el lanzamiento todos los comentarios desaparecieron y como por arte de magia se escuchaba los gritos de aliento de la gente de la tribuna, la jabalina había salido ya de entre mis dedos y cruzaba el campo.
Mientras la jabalina surcaba el campo, el tiempo parecía detenerse y una vez más comencé a recordar cada vez que intentaba clavar la jabalina, en la gran piscina de piedras donde entrenaba, de como dolía estar rodeada de ellas y lo difícil que era para mi. Pronto toco el suelo y se clavó, la magia, el sufrimiento y el esfuerzo iban a dar resultados.
La medición fue de 14.27, una vez más no pase tendría que coger mis cosas, salir y enfrentar las caras de desilusión de los que me esperaban, era mala y ya todos lo sabían.
desde hace tiempo quise decirte ....que me encantaaa como escribes....es natural....expontaneo....es un estilo MARITZA....genial amigaa!xD / nifer (:
ResponderEliminar